No solamente las escenas bonitas.
Si una relación terminó, probablemente existieron razones.
Quizá esas razones ya no importarían hoy.
Pero necesitas recordarlas antes de convertir la nostalgia en una decisión.
6. LAS PERSONAS QUE NUNCA LLEGARON A SER NUESTRA PAREJA PUEDEN SER TODAVÍA MÁS DIFÍCILES DE OLVIDAR
Esto parece contradictorio.
¿Cómo podemos pensar durante años en alguien con quien ni siquiera tuvimos una relación?
Precisamente porque nunca ocurrió.
La realidad nunca tuvo oportunidad de decepcionar a la fantasía.
Imagina a alguien que conociste a los veinte.
Había química.
Nunca dijiste nada.
La persona se mudó.
Con el tiempo preguntas:
“¿Qué habría pasado?”
En tu imaginación, aquella relación puede ser perfecta.
¿Por qué?
Porque nunca existió suficiente tiempo para que aparecieran:
Problemas de dinero.
Mal humor.
Diferencias familiares.
Celos.
Costumbres molestas.
Conflictos.
La relación imaginaria solo conserva posibilidades.
Y las posibilidades pueden ser más seductoras que la realidad.
A veces no estamos aferrados a una persona.
Estamos aferrados a la vida que imaginamos que podríamos haber tenido con ella.
7. TAL VEZ TE QUEDÓ ALGO POR DECIR
Hay conversaciones que repetimos mentalmente porque nunca ocurrieron.
