“Debí decirle que lo quería.”
“Debí pedir perdón.”
“Debí defenderme.”
“Debí preguntarle la verdad.”
Ese “debí” puede mantener a alguien presente durante muchísimo tiempo.
¿Significa que debes contactar?
No necesariamente.
Antes pregúntate:
¿Quiero decir algo para liberarme o estoy intentando provocar una respuesta específica?
Hay una diferencia.
Puedes pensar:
“Necesito pedir disculpas.”
Pero en realidad esperar:
“Y entonces me dirá que todavía me ama.”
Eso cambia completamente la situación.
Si decides contactar, intenta estar preparado para cualquier respuesta.
Incluso silencio.
La otra persona no está obligada a darte el final que imaginaste.
8. A VECES LA PERSONA REPRESENTA UNA VERSIÓN ANTERIOR DE TI
Puedes recordar a alguien y descubrir que en realidad estás recordándote a ti mismo.
Tenías veinticinco años.
Otro cuerpo.
Otros sueños.
Tus padres estaban vivos.
Tus hijos eran pequeños.
Vivías en otra ciudad.
Tenías amigos que ahora están lejos.
Aquella persona aparece como una puerta hacia toda esa época.
Por eso el recuerdo puede ser tan emocional.
No estás recordando únicamente a alguien.
Estás recordando:
Quién eras.
Lo que querías.
Lo que todavía no habías perdido.
