Fuiste tú quien lastimó.
Nunca te disculpaste.
Tomaste una mala decisión.
Entonces imaginas constantemente:
“¿Cómo estará?”
“¿Me odiará?”
“¿Debería escribirle?”
También puede haber tristeza.
Vergüenza.
Deseo.
Decepción.
O una mezcla de todo.
Por eso, cuando alguien aparezca repetidamente, cambia la pregunta.
No preguntes únicamente:
“¿Por qué pienso en esta persona?”
Pregunta:
“¿Qué siento inmediatamente cuando aparece?”
Ahí comienza la parte verdaderamente útil.
5. TU PRESENTE PUEDE ESTAR HACIENDO QUE EL PASADO PAREZCA MÁS ATRACTIVO
Esto ocurre mucho durante periodos difíciles.
Estás solo.
Comienza a aparecer una antigua pareja.
Tu trabajo se vuelve monótono.
Recuerdas a alguien con quien hacías cosas espontáneas.
Tu relación actual atraviesa problemas.
De repente, aquella persona del pasado parece perfecta.
Pero cuidado.
La memoria no siempre reproduce una relación completa.
Puede editarla.
Conservar:
Las vacaciones.
Las risas.
Los mensajes bonitos.
Los primeros meses.
Y reducir:
Las discusiones.
Las decepciones.
Los motivos de la ruptura.
Los días malos.
Entonces empiezas a comparar una relación actual, real y complicada con una selección de los mejores momentos de otra historia.
La comparación es injusta.
Antes de idealizar a alguien, recuerda la película completa.
