No necesariamente significa:
“Mi corazón sabe que debemos estar juntos.”
Puede significar algo mucho más sencillo:
Durante años tu cerebro aprendió que las diez de la noche estaban asociadas con esa persona.
La rutina desapareció.
La asociación necesita tiempo para cambiar.
Lo mismo ocurre con una canción.
Tal vez pasan cinco años.
La escuchas en un supermercado.
Y durante treinta segundos vuelves emocionalmente a otra época.
Eso puede sentirse intensísimo.
Pero no necesariamente es una señal para actuar.
Los recuerdos pueden ser poderosos sin convertirse en instrucciones.
4. PUEDE EXISTIR UNA EMOCIÓN QUE TODAVÍA NO HAS RESUELTO
No siempre pensamos constantemente en alguien porque lo queremos.
A veces lo hacemos porque estamos enfadados.
Esto es importante.
Una persona te traicionó.
Terminó contigo de una manera cruel.
Te humilló.
Te engañó.
Y meses después continúa apareciendo en tu cabeza.
Piensas qué le dirías si volviera.
Imaginas que algún día te verá feliz y se arrepentirá.
Recreas discusiones.
Corriges mentalmente aquello que no supiste responder.
Eso puede parecer obsesión con la persona.
Pero quizá la emoción principal sea rabia.
En otros casos aparece culpa.
