Pensó Que Eran Ladrones… Al Ver Sus Rostros Rompió A Llorar Y Les Entregó Todo Lo Que Tenía

—Esa vaca ahora está en propiedad privada —dijo uno.

Marina sintió que la sangre le hervía.

—Ustedes se la robaron.

Los hombres avanzaron. Jacinto se interpuso, temblando pero firme.

En ese momento otra camioneta llegó levantando polvo.

De ella bajó el joven que Marina había visto observando el rancho.

—¡Basta! —gritó.

Los hombres se quedaron quietos.

—Iván —murmuró uno—. Tu papá dijo que…

—Mi papá no está aquí. Y esto se termina hoy.

Marina lo miró con desconfianza.

—¿Quién eres?

El joven tragó saliva.

—Iván Barragán. Hijo de Ezequiel. Y vine a decirles la verdad.

El nombre cayó como piedra.

Marina retrocedió un paso.

—¿Tú eres hijo de Ezequiel?

Iván asintió, avergonzado.

—Sí. Y por eso sé lo que está haciendo.

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