De hecho, es engañoso. El salmón crudo estándar aporta entre 20 y 22 gramos de proteína por cada 100 gramos, mientras que las sardinas frescas aportan casi la misma cantidad, entre 20 y 24 gramos por cada 100 gramos.
La verdadera diferencia nutricional (dinámica del nivel trófico): La verdadera ventaja fisiológica de los peces forrajeros pequeños no reside en un enorme excedente de proteínas, sino en su posición trófica inferior. Al encontrarse en la base de la cadena alimentaria marina, acumulan niveles significativamente menores de metales pesados ambientales, como el metilmercurio, que los peces depredadores grandes y longevos o el salmón de piscifactoría.
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