No te volverán a tratar así NUNCA MÁS luego de saber esto……….ves mas

 

Abandonar actividades personales para estar disponible, aceptar comportamientos que normalmente no aceptarías o sentir ansiedad intensa ante períodos relativamente cortos sin comunicación.

El objetivo debería ser recuperar estabilidad emocional y establecer límites.

¿Debes preguntarle directamente qué está pasando?

Sí en determinadas circunstancias ya que una comunicación adulta no consiste en adivinar lo que piensa la otra persona. Si existe una relación establecida y notas un cambio importante, puedes preguntar de manera tranquila si sucede algo.

Lo que suele resultar poco saludable es preguntar repetidamente después de haber recibido evasivas o continuar buscando explicaciones cuando las acciones de la otra persona muestran falta de interés.

Cuidado con utilizar el “contacto cero” como manipulación

En redes sociales es frecuente encontrar recomendaciones que presentan el silencio como una técnica infalible para conseguir que alguien regrese.

Pero utilizar la ausencia únicamente para generar miedo, celos o ansiedad en otra persona no construye una relación saludable.

Tomar distancia puede ser beneficioso cuando sirve para proteger tu bienestar, ordenar tus emociones o cerrar una relación. Es muy diferente hacerlo con el único propósito de controlar la reacción de alguien.

Si vuelve a buscarte, no escuches solamente sus palabras

Que una persona reaparezca no significa necesariamente que el problema esté solucionado, lo importante es observar si existe un cambio sostenido en su comportamiento.

Pregúntate si, ¿Mantiene una comunicación consistente? ¿También inicia conversaciones? ¿Cumple sus compromisos? ¿Respeta tus límites? ¿Existe reciprocidad o vuelve a desaparecer cuando obtiene nuevamente tu atención? En las relaciones, la consistencia suele ser mas importante que una explicación convincente.

La verdadera lección no es conseguir que se arrepienta

Aunque resulte tentador pensar en cómo lograr que alguien “aprenda una lección”, existe una respuesta mucho más poderosa que cualquier estrategia de indiferencia.

No perseguir a quien constantemente te obliga a perseguirlo. Puedes comunicarte con claridad, dar espacio y observar lo que ocurre después, si existe interés genuino, habrá reciprocidad.

Y si desaparece en cuanto tú dejas de sostener toda la comunicación, probablemente hayas obtenido una información mucho más valiosa que cualquier explicación.

Porque establecer límites no consiste en castigar a otra persona: consiste en decidir qué tipo de comportamiento estás dispuesta a aceptar en tus relaciones.

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