Que ya sabía que eras tú.
Mi estómago se apretó.
—¿Y después?
—Miró hacia tu casa y dijo: “Hay gente que solo entiende cuando algo le cuesta dinero”.
Mateo se quedó completamente quieto.
—¿Por qué no dijiste nada antes?
Carlos bajó la mirada.
—Porque pensé que estaba hablando por hablar. No creí que al día siguiente fuera a pasar lo de la bicicleta.
Eso ya era diferente.
No era una prueba perfecta por sí sola, pero junto con el video, los mensajes y las demás circunstancias cambiaba completamente la historia.
Al día siguiente llegó la reunión del comité.
Rogelio apareció acompañado por un hombre que presentó como asesor.
Yo fui con Mateo.
No quería llevarlo.
Pero él insistió.
—La bicicleta era mía. Yo trabajé para comprarla. Quiero estar ahí.
Tenía razón.
La reunión empezó tranquila.
Patricia mostró fotografías.
Después las notificaciones anteriores.
Luego el video.
Rogelio repitió que todo había
