Mi esposo vació nuestro refrigerador para llevarle toda la comida a su madre y-aurelle

era una inversión. Que cuando cerrara el contrato me los regresaría con ganancia.

Jorge se levantó de golpe.

—¡Ya basta! Todos están haciendo un escándalo por dinero. Mariana tiene buen sueldo. Mi mamá tiene su pensión. Yo voy a devolver todo cuando despegue el proyecto.

—¿Qué proyecto? —preguntó Mariana.

Jorge abrió la boca, pero no respondió.

Mariana se puso de pie.

—Gracias por la comida, Teresa. Aunque, técnicamente, ya la había pagado yo.

Jorge la siguió hasta el pasillo y la sujetó del brazo.

—No me vas a dejar aquí como un idiota.

Mariana se soltó.

—Las llaves del departamento y del coche.

—¿Qué?

—El departamento era mío antes de casarnos. El coche también está a mi nombre. Dame las llaves.

Jorge la miró con una mezcla de rabia y sorpresa. Después arrojó el llavero al piso.

—Te vas a arrepentir. Voy a ganar millones y vas a venir arrastrándote.

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