Mi esposo vació nuestro refrigerador para llevarle toda la comida a su madre y-aurelle

—¿Vaciaste mi refrigerador para alimentar a tu mamá… y todavía pagaste la compra con mi tarjeta?

Mariana se quedó inmóvil frente a la puerta abierta del refrigerador. Había trabajado doce horas en una clínica dental de la colonia Del Valle y solo quería calentar el pozole que había dejado preparado la noche anterior.

Pero no quedaba nada.

Ni pozole. Ni huevos. Ni queso. Ni jamón. Ni leche. Solo medio limón reseco en el cajón de verduras.

Desde la sala se escuchaban disparos de un videojuego.

—¡Jorge!

Su esposo, de treinta y cuatro años, estaba hundido en el sillón con audífonos, pants y una playera vieja. Llevaba seis meses “buscando su siguiente oportunidad” desde que fracasó su negocio de vender accesorios tecnológicos por internet.

—¿Qué pasó? —preguntó, molesto.

—¿Dónde está la comida?

Jorge se encogió de hombros.

—Mi mamá amaneció con la presión alta y le duelen las rodillas. No podía

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