Vamos a hablar ahora.
Sacó el celular, abrió la aplicación del banco y colocó la pantalla frente a Teresa.
—Su hijo lleva seis meses desempleado. No paga la renta. No paga servicios. No compra despensa. Este “bono” de 4,860 pesos salió de mi tarjeta. Y casi todo lo que está en esta mesa salió de mi refrigerador.
El comedor quedó en silencio.
Teresa parpadeó varias veces.
—Jorge me dijo que sí estaba trabajando.
—También le mintió en eso.
—¡No estoy desempleado! —estalló Jorge—. Estoy desarrollando un negocio. Que todavía no facture no significa que no trabaje.
—Jugar hasta las cuatro de la mañana tampoco significa trabajar —respondió Mariana.
Lupita dejó lentamente el tenedor.
—Jorge, ¿y los ocho mil pesos que le pediste a tu mamá hace dos meses para “registrar la marca”?
Mariana volvió la cara hacia él.
Aquello no lo sabía.
Teresa se puso pálida.
—Me dijo que
