había preferido dejarla sin desayuno después de un turno de doce horas con tal de presentarse en casa de su madre cargando bolsas como un hijo exitoso. Porque cuando ella reclamó, él no pidió perdón: la llamó egoísta.
Y, sobre todo, porque todavía creía que el verdadero problema era que lo habían descubierto.
Tres días después, Mariana consultó a una abogada. Como el departamento había sido adquirido por ella antes del matrimonio y no tenían hijos, el proceso de separación patrimonial era mucho más claro de lo que Jorge le había hecho creer durante sus amenazas. La abogada le aconsejó conservar estados de cuenta, mensajes y comprobantes de las compras realizadas con la tarjeta adicional.
Mariana hizo exactamente eso.
También canceló servicios y suscripciones que pagaba a nombre de Jorge: una plataforma de videojuegos, dos servicios de streaming, el plan adicional de telefonía y una membresía de gimnasio que él
