Mi esposo vació nuestro refrigerador para llevarle toda la comida a su madre y-aurelle

dos días”.

Mariana soltó una carcajada que casi terminó en llanto.

Abrió el refrigerador. Estaba lleno de verduras, yogurt, carne, tortillas, queso, fruta y recipientes con comida preparada. Le tomó una foto y se la mandó a su suegra.

“Esta es mi despensa. A partir de hoy, solo la consume quien aporta. Si Jorge quiere volver a comer aquí, primero tendría que cubrir la mitad de los gastos, conseguir un trabajo estable y devolver lo que tomó. Y aun así, eso no significa que yo quiera volver con él”.

Teresa respondió de inmediato.

“Eres muy dura. Un matrimonio no funciona llevando cuentas”.

Mariana escribió:

“Curioso. Las cuentas solo parecen molestar cuando las paga una sola persona”.

No hubo respuesta durante diez minutos.

Después llegó una notificación del banco.

Transferencia recibida: 4,860 pesos.

Concepto: “Comida que trajo Jorge”.

Mariana se quedó mirando la pantalla.

Luego apareció otro mensaje de Teresa.

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