Mi esposo vació nuestro refrigerador para llevarle toda la comida a su madre y-aurelle

—¿Así vas a tirar cuatro años de matrimonio?

—No. Estoy dejando de tirar el quinto.

Cerró la puerta.

Jorge alcanzó a empujarla con la palma.

—¡Mariana!

—Cambié la cerradura ayer. Y si intentas entrar por la fuerza, llamo a la policía.

Él retiró la mano.

—Estás loca.

—Puede ser. Pero es una locura que ya no pagas tú.

Mariana cerró y escuchó el clic del seguro.

Se quedó varios segundos apoyada contra la puerta. Le temblaban las manos. No se sentía poderosa ni victoriosa. Se sentía agotada. Había querido a ese hombre. Había defendido su “mala racha” frente a amigas y familiares. Había repetido que una pareja estaba para sostenerse en tiempos difíciles.

El problema era que Jorge había confundido sostener con cargar.

Su celular vibró.

Teresa otra vez.

“¿Ya llegó? Por favor, quédate con él. Aquí no puedo mantenerlo. Me gastó casi toda la despensa de la semana en

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