El día que mi padre murió esperando un trasplante, mi marido estaba consolando a su amante. Un mes después, cuando quiso buscarme, yo ya había desaparecido de su vida

Solo decía:

«Tu padre dejó algo para ti.»

Después apareció una ubicación.

Y una segunda línea:

«Ve sola.»

No fui sola.

Tomás insistió en acompañarme.

Celeste también.

Llegamos a una pequeña iglesia abandonada.

Dentro había una caja de madera.

En la tapa estaba escrito mi nombre.

VALERIA.

La abrí.

Había una carta.

Reconocí la letra de mi padre.

Las manos comenzaron a temblarme.

La carta decía:

«Mi querida Valeria:

Si estás leyendo esto, probablemente ya no estoy contigo.

Hay muchas cosas que nunca te conté.

No porque no te quisiera.

Sino porque te quería demasiado.

Adrián no entró en nuestra vida por casualidad.

Pero tampoco terminó amándote por obligación.

Al principio, sí.

Después, no.

Y esa diferencia puede salvarte o destruirte.

No confíes ciegamente en él.

Pero tampoco creas ciegamente a quienes quieren convertirlo en monstruo.

Tu padre.»

Me quedé mirando la carta.

Había una segunda página.

«La familia Vidal no es responsable de todo lo que ocurrió.

Yo también cometí errores.

Hace diez años participé en una investigación que terminó dañando a personas inocentes.

Intenté corregirlo demasiado tarde.

Si muero, alguien intentará culpar a Adrián.

Alguien intentará culpar a los Vidal.

Pero la verdad es más complicada.

Busca a Elena.»

No reconocía ese nombre.

—¿Quién es Elena?

Tomás negó con la cabeza.

—No lo sé.

Celeste miró la carta.

—Yo sí.

La miré.

—¿Cómo?

—Mi madre se llamaba Elena.

Sentí un escalofrío.

—¿Tu madre?

Celeste asintió.

—Y murió cuando yo tenía doce años.

—¿Qué tiene que ver tu madre con mi padre?

—No lo sé.

Tomás tomó la carta.

Había una frase escrita al final.

«Elena sabe dónde empezó todo.»

En ese instante, escuchamos un coche detenerse afuera.

Las luces atravesaron los vitrales rotos.

Tomás apagó la linterna.

Alguien entró.

Pasos.

Uno.

Dos.

Tres.

Después una voz.

—Valeria.

Adrián.

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