El día que mi padre murió esperando un trasplante, mi marido estaba consolando a su amante. Un mes después, cuando quiso buscarme, yo ya había desaparecido de su vida

Yo estaba sentada en el avión.

Cinturón puesto.

Pasajeros entrando.

Azafatas cerrando compartimentos.

Miré la pantalla.

Durante años, cada mensaje de Adrián había reorganizado mi día.

Si decía:

“Ven.”

Yo iba.

Si decía:

“Espera.”

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