Rebecca aquella madrugada, mientras yo dormía. El hilo no coincidía. Se notaba. Me gustó que se notara. Era una reparación visible, no una promesa.
Papá llegó en un taxi, no en el sedán gris. Se quedó junto a la puerta hasta que la señora Patel le indicó una silla al fondo. Karen entró con la trabajadora que la había alojado. Traía el pelo seco y las ojeras de quien ha dicho la verdad y todavía no sabe qué hacer con las manos. Me miró el abrigo y se le movió la boca. No dijo que me quedaba bien. Habría sido una crueldad pequeña. Se sentó donde Rebecca le señaló.
Daniels trajo la copia que el bloqueo del día anterior no había alcanzado. Era una hoja sola, con mi nombre, la palabra permanente y la firma de Richard Walls al pie. La pusieron en el centro, como se pone algo que
