Chapter 2: LA VERDAD DETRÁS DEKA RAAQUEL FRASCO

la otra.

Daniels no le permitió quedarse. Tenía que registrar la carpeta y preparar la citación. Antes de irse, papá miró el abrigo en el perchero y no lo tocó.

—Karen no estaba en la sala cuando bajé —dijo—. Pregunté. La enfermera de información dice que salió hace un rato, con una bolsa. No sé si fue a casa.

Se me encogió el estómago.

—Si Marisol la encuentra antes que ustedes…

—Vamos a buscarla —dijo Daniels—. Tú no. Tú te quedas con Rebecca.

La tarde se alargó entre controles de enfermería y el ruido de las bandejas. Me dejaron caminar hasta el baño. El agua caliente de las manos me pareció un lujo que había que reaprender. En el espejo tenía los labios todavía cortados por el frío y los ojos de alguien que ha envejecido un fin de semana. No parecía una paciente permanente. Parecía una hija a la

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