Chapter 2: LA VERDAD DETRÁS DEKA RAAQUEL FRASCO

gesto, no con una palabra cariñosa. Traía la cara de quien acaba de oír su propia frase en un sitio público y ya no puede devolverla al cajón de las llaves.

—Richard —dije, probando el nombre, y vi que le dolía—. Nunca me habías dicho que te llamabas así delante de ella.

—Es el nombre del trabajo y de los papeles. En casa no hacía falta. O yo creí que no hacía falta. Me equivoqué en las dos puertas. En la de la clínica y en la de casa.

—Ella va a decir que yo estoy loca.

—Que lo diga. Tú estás aquí, hablando, y el parte dice hipotermia, no la enfermedad que escribieron. Rebecca tiene el fax. Daniels tiene la carpeta. Yo voy a repetir delante de quien sea que firmé sin leer y que después cerré el cerrojo. No voy a dejar que usen una cosa para tapar

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