Chapter 2: LA VERDAD DETRÁS DEKA RAAQUEL FRASCO

esa carpeta. Va a venir a comisaría esta tarde, por su propia voluntad o con una citación. Y va a alejarse de esta planta. Si vuelve a pedir el número de habitación, lo anotaré como lo que es.

Ella no gritó. Eso fue lo que más me impresionó. Guardó la sonrisa, dejó la carpeta en las manos del oficial y pulsó el ascensor como quien ha perdido una ventanilla y todavía tiene otras. Antes de que las puertas se cerraran, dijo, sin mirar a papá:

—Karen no va a sostener esa versión. Las niñas se asustan. Y las deudas no se borran porque alguien llore en un hospital.

El ascensor se la llevó. Rebecca abrió del todo y me ayudó a sentarme otra vez, porque me había puesto de pie sin darme cuenta. Las piernas aguantaron. El corazón, no tanto.

Papá pidió permiso para entrar. Se lo di con un

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