Chapter 2: LA VERDAD DETRÁS DEKA RAAQUEL FRASCO

la boca antes de encontrar el tono.

—Lo dije. Y fue una cobardía. No fue un permiso para inventarle una enfermedad a mi hija. No fue un permiso para pagarle a Karen. Y no fue un permiso para dejarla tres horas bajo la lluvia. Eso último lo hice yo solo. No te escondas detrás de mi firma para repetirlo.

Marisol miró hacia mi puerta. Rebecca la cerró un palmo más, sin llegar a taparme la voz.

—La niña está inestable —insistió Marisol—. Pregúntenle al parte de urgencias. Si hoy sale de aquí sin supervisión, cualquiera puede decir que el padre fue negligente. El programa la protege. Los protege a los dos. Hay reclamaciones abiertas. Si se cancelan de golpe, alguien va a querer saber quién usó las claves. Conviene que la historia sea médica y no… de otro tipo.

—Conviene a usted —dijo Daniels—. A ella no. Va a entregar

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