Chapter 2: LA VERDAD DETRÁS DEKA RAAQUEL FRASCO

la boca de ella me lo hizo desconocido y, a la vez, demasiado concreto. Papá no avanzó.

—No me llames como si te debiera la entrada —dijo—. No firmé ningún traslado. No te di el número de habitación. Y no eres de esta familia.

Marisol apretó la carpeta.

—Firmaste la supervisión. Está en el sistema. Si ahora dices que no leíste, el problema va a ser tuyo en el trabajo y en la deuda, no mío. Yo solo ordené lo que me pediste que ordenara. Dijiste que la niña no podía enterarse. Dijiste que tendríais un problema si ella descubría lo del seguro. Esas fueron tus palabras.

El pasillo se quedó en silencio. Yo conocía la frase. La había oído a través de una puerta entornada, con un vaso vacío en la mano. Escucharla devuelta por Marisol le quitó el disfraz de factura. Papá también la reconoció. Se le movió

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