noche en la lluvia, la que ellos habían fabricado entre el frasco y el cerrojo, les servía ahora de prueba. Rebecca me puso una mano en el hombro para que no saliera. Yo no iba a salir. Quería oír hasta dónde llegaba aquella mujer usando mi cuerpo como un documento.
—El episodio tiene un nombre —dijo Daniels—. Se llama haber sido echada de su casa. Y no lo va a convertir usted en un diagnóstico.
En ese momento se abrió el ascensor otra vez. Papá salió con el impermeable a medio poner y se detuvo al ver a Marisol. Ella se volvió hacia él con un alivio que me dio asco, como si todavía fueran dos personas del mismo lado de un mostrador.
—Richard, menos mal —dijo.
Nadie en la casa lo llamaba así. Para mí era papá. Para el oficial, el señor Walls. Oír su nombre de pila en
