a citar a la señora Vega —dijo—. Y vamos a pedir a la clínica y a la aseguradora el detalle de qué se cobró y en qué fechas. Si usted firmó sin leer, lo dirá por escrito. Si alguien siguió usando su acceso después de esa tarde, también va a quedar escrito. Nada de eso se resuelve en esta habitación.
Papá asintió. Dio un paso hacia la cama. Yo retiré la mano antes de que pudiera tocarla. Él se detuvo, y en ese detenimiento hubo, por primera vez, un respeto que la cocina no había tenido.
—El abrigo sigue en el gancho —dijo—. Si me dejas traértelo…
—No quiero nada que hayas decidido darme después de la sirena.
Se fue porque Rebecca se lo indicó con un gesto, no porque hubiera terminado de hablar. Al salir se cruzó con la enfermera. Ella traía un papel recién salido del fax, todavía
