nuestra relación tomó su propio camino.
Pero, independientemente de cómo terminara, aquella experiencia ya había cambiado algo dentro de mí.
Volví a preocuparme por mi apariencia.
Volví a salir.
Volví a conocer gente.
Empecé a hacer cosas que había dejado de hacer simplemente porque pensaba que “ya no tenía edad” para ellas.
Y comprendí algo que había olvidado.
Cumplir años no significa dejar de ser una persona con deseos, curiosidad, ilusiones y ganas de sentirse querida.
Durante años pensé que necesitaba que alguien me eligiera para demostrar que todavía era visible.
Ahora pienso diferente.
No necesitaba que un hombre más joven me mirara para recuperar mi valor.
Necesitaba volver a mirarme yo misma.
Y quizá esa fue la verdadera razón por la que aquella noche cambió mi vida.
No fue por su edad.
No fue por la diferencia entre nosotros.
Fue porque, después de muchos años, alguien me recordó algo
