Mis dinosaurios?
—Los vamos a recoger cuando sea seguro y tranquilo.
—¿Y mis juguetes?
—Siguen siendo tuyos.
Richard escuchó eso.
—No le prometas cosas que no sabes si van a pasar.
Me volví.
—Sus cosas no dejaron de ser suyas porque tú decidieras presentar a Chloe de la peor manera posible.
—Es mi hija.
—Nunca dije lo contrario.
—Entonces deja de tratarla como un problema.
—Richard, llevo toda la noche diciéndote que Chloe no es el problema.
Esa vez no tuvo respuesta.
Salí con Ethan.
No sentí victoria.
Sentí el peso de un niño agotado contra mi cuerpo y la responsabilidad de no convertir su miedo en espectáculo.
Esa noche no le pregunté más.
Lo bañé.
Le limpié con cuidado las rodillas.
Le puse ropa limpia.
Cuando vio otra pijama con dinosaurios, dudó antes de ponérsela.
—¿Está sucia?
—No.
—¿Me la puedo poner?
—Claro.
—¿Aunque Chloe tenga cosas nuevas?
Tuve
