Volví antes de tiempo de un viaje de negocios y encontré a mi exmujer dormida en mi cama, abrazando a una recién nacida con mis ojos. Ella había dado a luz sola mientras mi socia ocultaba sus mensajes; al enfrentarla, respondió: «Te protegí de una responsabilidad que no querías». Llamé a mi abogada y exigí una auditoría. Entonces descubrí mi firma en unas transferencias que jamás había autorizado.

Adrián miró directamente a Clara.

—Encontré el correo que enviaste utilizando mi nombre.

Clara palideció.

—Intentaba evitar que cometieras una estupidez.

—Me ocultaste que iba a ser padre.

—Te protegí de una responsabilidad que no querías.

—No tenías derecho a decidirlo.

Clara abandonó el ático sin disculparse.

Martín permaneció unos segundos junto a la puerta.

—Adrián, hay algo más que deberías saber.

Sacó discretamente una carpeta.

Las cuentas de la empresa mostraban pagos millonarios a una consultora desconocida, vinculada a una adquisición que Clara había gestionado.

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