Adrián la levantó y los 3 quedaron abrazados en mitad de aquella cocina, rodeados de harina y platos sin recoger.
Aquella noche, después de acostar a Vega, Lucía salió al balcón.
Adrián la acompañó y le pasó un brazo por los hombros.
—¿Echas de menos el ático? —preguntó ella.
Él sonrió.
—A veces echo de menos las vistas.
—¿Y tu antigua vida?
Adrián tardó unos segundos en responder.
—Echo de menos a las personas a las que debería haber dedicado más tiempo. Los años que perdí no puedo recuperarlos.
Lucía apoyó la cabeza contra su hombro.
—¿Crees que habríamos vuelto a encontrarnos si Vega no hubiera nacido?
—No lo sé —respondió él—. Quizá habría seguido convencido de que era un hombre libre, sin darme cuenta de lo solo que estaba.
Desde el dormitorio llegó un pequeño sonido.
Vega acababa de despertarse y llamaba a su padre.
Adrián besó la frente de Lucía y entró a buscarla.
