Conclusión
Sencilla, económica, rápida e increíblemente sabrosa, esta vinagreta casera merece un lugar permanente en tu frigorífico. Con sólo unos pocos ingredientes básicos, transforma instantáneamente ensaladas, verduras y platos fríos cotidianos.
Una vez que adquieras el hábito de prepararlo tú mismo, te resultará difícil volver a las salsas industriales. Una receta atemporal, práctica y deliciosa que abarca generaciones sin perder nunca su encanto.
