El pan de Viena es suave, tierno y con una miga delicada, ideal para desayunos, meriendas o para preparar sándwiches.
Es una receta casera que requiere un poco de tiempo de levado, pero el resultado vale la pena.

Pan de Viena
Pan de Viena
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Ingredientes
- 500 gr de harina 000
- 10 gr de levadura seca
- 250 ml de leche tibia
- 50 gr de azúcar
- 1 huevo
- 60 gr de manteca blanda
- 10 gr de sal
- 1 huevo extra para pincelar
- 1 cda de leche para pincelar
Preparación
- Colocar la levadura en un recipiente junto con una parte de la leche tibia y una cucharadita del azúcar.
- Mezclar y dejar reposar durante unos minutos hasta que se active.
- Colocar la harina en un recipiente amplio y agregar el resto del azúcar y la sal.
- Incorporar el huevo y la mezcla de levadura.
- Agregar poco a poco el resto de la leche mientras se empieza a formar la masa.
- Cuando los ingredientes estén integrados, sumar la manteca blanda.
- Amasar durante varios minutos hasta obtener una masa lisa, suave y elástica.
- Formar un bollo y colocarlo en un recipiente ligeramente enmantecado.
- Cubrir y dejar levar hasta que duplique su volumen.
- Desgasificar suavemente la masa y dividirla en porciones similares.
- Formar bollos y luego alargarlos con las manos hasta obtener piezas ovaladas y parejas.
- Acomodarlas sobre una placa cubierta con papel manteca, dejando espacio entre una y otra.
- Cubrir nuevamente y dejar levar durante unos 30 a 40 minutos.
- Mezclar el huevo extra con la cucharada de leche.
- Pincelar cuidadosamente cada pan sin presionar demasiado.
- Llevar a horno precalentado a 180 °C.
- Cocinar durante aproximadamente 18 a 22 minutos, hasta que estén bien dorados.
- Retirar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla.
Tips y consejos
- La leche debe estar tibia, no caliente, para no afectar la levadura.
- La manteca se incorpora cuando la masa ya está bastante formada.
- Un buen amasado ayuda a conseguir una miga más suave y elástica.
- No conviene agregar demasiada harina aunque la masa esté ligeramente pegajosa al principio.
- Las porciones deben tener un tamaño parecido para que se cocinen al mismo tiempo.
- El segundo levado es importante para que los panes queden bien esponjosos.
- El pincelado con huevo y leche aporta el brillo característico de la superficie.
- Conviene retirarlos apenas estén dorados para evitar que se sequen.
- Una vez fríos, se pueden guardar en una bolsa o recipiente bien cerrado.
El resultado es un pan suave, brillante y esponjoso, con una corteza fina y una miga tierna que funciona muy bien tanto con rellenos salados como dulces.

