Bizcochos de campo salados

Estos bizcochos de campo son una opción clásica, rendidora y muy sabrosa para acompañar el mate o una merienda salada.

Tienen una textura tierna, apenas hojaldrada y un exterior dorado, con ese aspecto casero que los hace especialmente tentadores.

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Ingredientes

  • 500 gr de harina 000
  • 10 gr de sal
  • 15 gr de polvo de hornear
  • 120 gr de manteca fría
  • 220 ml de leche
  • 1 huevo
  • 50 gr de queso rallado
  • 2 cdas de perejil picado
  • Pimienta a gusto

Preparación

  1. Colocar la harina en un recipiente amplio junto con la sal, el polvo de hornear y la pimienta.
  2. Agregar la manteca fría cortada en cubos.
  3. Trabajar con las manos hasta obtener una mezcla arenosa, dejando algunos pequeños trozos de manteca sin integrar por completo.
  4. Incorporar el queso rallado y el perejil picado.
  5. Agregar el huevo y comenzar a unir.
  6. Incorporar la leche de a poco, mezclando hasta formar una masa tierna.
  7. No amasar demasiado. La idea es unir los ingredientes sin desarrollar demasiado la masa.
  8. Pasar la masa a una superficie apenas enharinada y presionarla suavemente con las manos.
  9. Estirar hasta dejarla de aproximadamente 1,5 cm de grosor.
  10. Cortar los bizcochos con un cortante redondo.
  11. Acomodarlos sobre una placa para horno, dejando un pequeño espacio entre ellos.
  12. Llevar la placa a la heladera durante unos 15 minutos para que la manteca vuelva a enfriarse.
  13. Precalentar el horno a 200 °C.
  14. Si se desea, pincelar apenas la superficie con un poco de leche.
  15. Llevar al horno durante aproximadamente 18 a 22 minutos.
  16. Retirar cuando estén ligeramente inflados, con la superficie dorada y algunos bordes más tostados.
  17. Dejar reposar unos minutos antes de servir.

Tips y consejos

  • La manteca fría ayuda a conseguir una textura más tierna y ligeramente laminada.
  • No conviene amasar demasiado porque pueden quedar duros.
  • La masa no tiene que quedar perfectamente lisa; pequeñas irregularidades ayudan a conseguir un resultado más casero.
  • El grosor es importante: si se estiran demasiado finos, quedan más secos.
  • No hace falta que todos tengan exactamente la misma forma.
  • El queso rallado aporta sabor y ayuda a dorar la superficie.
  • El perejil puede reemplazarse por orégano si se busca otro perfil de sabor.
  • Si la masa se ablanda demasiado durante el trabajo, conviene enfriarla unos minutos.
  • Se disfrutan especialmente tibios.
  • Se pueden conservar en un recipiente cerrado y recalentar unos minutos en horno bajo.

El resultado son bizcochos salados, tiernos y dorados, con una miga suave y un sabor simple pero bien marcado, ideales para comer solos o acompañar con queso, fiambre o manteca.

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