A la mañana siguiente buscó a Roberto durante horas, hasta encontrarlo cerca de un refugio con su bolsa de latas. Cuando le dijo que ya sabía todo, las latas cayeron al suelo y él, finalmente, habló.
Le contó que la madre de Mariana se había arrodillado en su departamento suplicándole que no denunciara a Daniel, asegurando que su hijo se suicidaría en prisión y que ella jamás se recuperaría de saber que su hermano la había atropellado tras una discusión. Le contó también que Alexander le mostró documentos que lo arruinarían si no firmaba, y que a cambio le prometieron tratamiento para Daniel y cobertura médica para ella.
Daniel nunca recibió tratamiento. Alexander usó el encubrimiento para mantener el control sobre toda la familia. Roberto, mientras tanto, perdió su carrera, sus ahorros, su reputación y terminó en la calle. «Pensé que te estaba salvando del dolor», le dijo. «No entendí que te estaba dejando con mentirosos.»
La decisión final