encontró un sobre debajo de la puerta de su apartamento.
Dentro había una fotografía de Ethan.
Había sido tomada mientras dormía en el hospital.
Debajo aparecía una frase:
«DEJA DE ACERCARTE A LOS DUCA».
Harper sintió que la sangre se le helaba.
Llamó inmediatamente a Roman.
Veinte minutos después, Roman llegó acompañado por dos hombres de seguridad.
Examinó la fotografía.
Su expresión se volvió sombría.
—Alguien sigue vigilando a Ethan.
Harper lo miró.
—Entonces no está seguro ni siquiera en el hospital.
Roman guardó silencio.
Porque sabía que tenía razón.
Esa misma tarde, Ethan pidió volver a ver a Harper.
Cuando ella entró, el niño estaba sentado en la cama sosteniendo un pequeño colgante de plata.
—Era de mamá —explicó.
Harper sonrió.
—Es precioso.
Ethan abrió el colgante.
Dentro había una fotografía diminuta de Isabella.
Y detrás, un papel doblado.
—Mamá me dijo que nunca lo abriera a menos que
