sé. Pero escuché una voz.
Harper le acarició suavemente la mano.
—No tienes que contarlo todo ahora.
El niño respiró con dificultad.
—La persona dijo que tenían que hacerme desaparecer antes de que yo hablara.
Roman sintió que el mundo se detenía.
—¿Hablar de qué?
Ethan comenzó a llorar.
—De lo que encontré en el despacho de mamá.
La habitación quedó completamente en silencio.
La madre de Ethan, Isabella Duca, había muerto tres años antes.
Oficialmente, había sufrido un accidente automovilístico.
Roman jamás había superado aquella pérdida.
—¿Entraste en el despacho de tu madre? —preguntó.
Ethan asintió.
—Encontré una caja detrás de los libros.
Roman se inclinó hacia él.
—¿Qué había dentro?
—Fotografías. Cartas. Y una grabación.
Ethan explicó que había escuchado la grabación dos noches antes.
En ella, Isabella discutía con un hombre.
Le exigía que dejara de utilizar las empresas familiares para ocultar dinero.
Después decía algo que
