PARTE 13: NOS MUDAMOS
Alejandro y yo finalmente aceptamos la oferta en Puerto Esmeralda.
Juntos.
No para escapar de mi familia.
Porque era una buena oportunidad.
Porque yo podía trabajar a distancia.
Porque queríamos probar otra vida.
Antes de irnos organizamos una cena pequeña.
Mi madre.
Mi tía Rosa.
Mariana y su esposo.
Papá también.
Una condición:
Sin micrófono.
Alejandro se rio cuando se lo dije.
—¿Crees que lleva uno en el coche?
—No conoces a mi padre.
A mitad de la cena Arturo se levantó.
Todos nos congelamos.
Levantó ambas manos.
—No habrá discurso.
Mariana se rio.
Yo también.
Papá entró a la cocina.
Regresó con el postre.
Progreso.
