—Hace una semana dijiste que tu madre me había utilizado.
—Estaba enojada.
—También dijiste que esperabas que la planta me fuera útil.
Lea comenzó a respirar con dificultad.
—No entregues esa memoria.
—Ya la tiene el abogado.
Lea soltó un grito y terminó la llamada.
Horas después fue detenida.
La verdad detrás del accidente cerebrovascular
La investigación reveló que Lea llevaba meses sustituyendo parte de la medicación de su madre. No había provocado directamente el accidente cerebrovascular con una sola sustancia, como imaginé al principio. Su método había sido más lento y cruel.
Alteraba las dosis, retiraba medicamentos esenciales y luego hacía creer a Teresa que olvidaba tomarlos.
También había falsificado firmas para solicitar préstamos utilizando los bienes de su madre como garantía. Necesitaba que Teresa fuera declarada incapaz o muriera antes de que alguien descubriera las deudas.
El accidente cerebrovascular ocurrió después de semanas de manipulación médica.
Los especialistas no pudieron afirmar que Lea hubiera planeado el momento exacto, pero las grabaciones, los documentos falsificados y su intento de sobornarme fueron suficientes para iniciar un proceso penal.
Entonces comprendí por qué Lea me había dicho: “Llámame cuando ya no esté”.
