de Valeria.
No le dio instrucciones ni le acomodó la almohada. Solo se sentó a su lado.
—¿Por qué no está haciendo nada? —preguntó Valeria.
—Porque acompañar a alguien no siempre significa hacer cosas por ella.
Después de varios minutos, Teresa señaló la silla.
— ¿Alguna vez se ha transferido sola desde la cama?
—Dicen que podría caerme.
—Eso no responde mi pregunta.
—Nunca me dejaron intentarlo.
Teresa colocó unos cojines en el suelo, se acercó a la silla y permaneció a una distancia prudente.
—Hoy puedo intentarlo. Si cae, veremos cómo se levanta.
El primer intento terminó con Valeria sentada sobre los cojines. En lugar de compadecerla, Teresa preguntó:
—¿Qué aprendió?
—Que acerqué mal la silla.
En el cuarto intento, Valeria logró pasar de la cama a la silla sin ayuda.
La victoria durará pocos segundos.
Gonzalo apareció en la puerta.
—¿Qué significa esto?
—Significa que puedo hacerlo sola —respondió Valeria.
—O
