Lo cual optó por ignorar, atribuyéndolo al cansancio extremo.
A las 3 de la madrugada, los recién casados subieron finalmente a la suite nupcial. Era una habitación enorme, decorada con un centenar de velas aromáticas, flores frescas y un techo rústico con vigas de madera. Valeria, con el corazón latiéndole con fuerza, cerró la pesada puerta de caoba. Se acercó a su nuevo esposo, esperando un abrazo, unas palabras de amor o al menos un tierno beso.
Aprende más
Conoce compañeros de piso Inicio
Explora enciclopedias en línea
Prueba suplementos para dormir
Pero Sebastián solo
