En nuestra noche de bodas mi esposo me rechazó porque estaba cansado, pero en la madrugada oí gemidos que venían de la habitación de mi suegra, y lo que vi cuando abrí la puerta me heló la sangre…

que me había arreglado el velo frente al altar.”Planifica la boda

Sebastián, mostrando la típica cobardía de quienes están atrapados sin salida, intentó justificarse:
«Todo fue un error, Valeria. El alcohol, el estrés… Estoy muy confundido».

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“El único error fue mío, al creer que eras un hombre”, declaró Valeria, mirándolo fijamente. “Y tú”, añadió, volviéndose hacia Renata, “nunca más, en tu miserable vida, te atrevas a llamarte mi amiga”.

Valeria no derramó otra lágrima delante de

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