El mundo de Valeria se derrumbó en un instante. No gritó. No corrió. Se quedó allí, paralizada frente a la puerta cerrada, temblando en la oscuridad de la madrugada. Era imposible creer la pesadilla que estaba a punto de comenzar…
PARTE 2
Valeria se quedó paralizada frente a la habitación de su suegra durante quince minutos que parecieron una eternidad. Su corazón ya no latía con amor, sino con una furia sorda y calculadora. Finalmente, el sonido de la cerradura rompió el silencio del pasillo. La puerta se abrió.
Sebastián salió primero.
