Puede estar pensando en ti.
Puede recordarte ocasionalmente.
Puede haberte olvidado casi completamente.
Todas esas posibilidades existen.
Pero tu pensamiento no demuestra ninguna.
La idea de:
“Si alguien aparece en tu cabeza es porque está pensando en ti”
puede sonar romántica.
También puede mantener a una persona esperando señales que nunca llegan.
Si alguien quiere estar presente en tu vida, el indicador más útil no será una sensación misteriosa.
Serán sus acciones.
Llama.
Escribe.
Aparece.
Pregunta por ti.
Intenta construir algo.
El comportamiento real siempre merece más peso que las interpretaciones imaginarias.
11. OBSERVA CUÁNDO APARECE
Existe una pregunta especialmente reveladora:
¿En qué momentos pienso más en esa persona?
¿Cuando estoy solo?
¿Después de discutir con mi pareja actual?
¿Cuando tengo miedo?
¿Cuando estoy aburrido?
¿Después de beber?
¿Antes de dormir?
¿Cuando algo me sale mal?
¿Cuando algo me sale muy bien y quisiera contárselo?
El momento puede darte pistas.
Si siempre aparece cuando te sientes solo, quizá la necesidad principal sea conexión.
Si aparece cuando alcanzas algo importante, tal vez todavía asocies a esa persona con reconocimiento.
