Chapter 2: LA VERDAD DETRÁS DEKA RAAQUEL FRASCO

se detuvo a una distancia que ya había aprendido.

—¿Puedo llevarte arriba?

—Subo con Rebecca.

—Esta tarde me dejan entrar en la casa, acompañado, para ver si falta algo. Si quieres ropa tuya, puedo traerla. O puedes venir. Tú decides. La casa sigue siendo tuya aunque yo duerma en el motel.

Miré a Karen. Una trabajadora del servicio de Rebecca la esperaba al fondo, no para esconderla, sino para llevarla a un alojamiento temporal donde no estuviera a solas con Marisol ni con nosotros. Mi hermana tenía los ojos hinchados y las manos vacías. El sobre se había quedado con Daniels.

—No voy a casa hoy —dije—. Trae el pijama y los cuadernos. El abrigo ya está aquí. Y no toques mi cama como si fueras a demostrar que el frasco no existió. Existió porque lo pusieron.

—No voy a tocar tu cama —dijo papá.

Karen dio un paso.

—Cuando

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