sala, lo que ella había declarado en la otra habitación. Había dicho que solo obedecía a un padre asustado. Había dicho que Karen mentía por dinero. Había dicho que yo estaba confundida por el frío. No había podido explicar el fax de la tarde en que papá estaba a mi lado, ni el audio, ni las horas en que la clave se usó lejos de él. Se había quedado citada de nuevo. El oficial no nos contó esposas ni discursos. Dijo que el asunto seguía su curso y que nuestro trabajo de aquel día era otro: dejar constancia de que yo podía hablar.
Cuando la reunión se levantó, la señora Patel me tendió una copia del bloqueo provisional. Mi nombre estaba escrito sin la palabra permanente al lado. Guardé el papel en el bolsillo del suéter. Pesaba menos que el frasco naranja y me importaba más.
En el pasillo, papá
