Chapter 2: LA VERDAD DETRÁS DEKA RAAQUEL FRASCO

Mi voz se quebró.

—Cada vez que veía las luces de un coche, pensaba que era él.

Rebecca apretó mi mano.

—Ahora vamos a asegurarnos de que tengas un lugar seguro donde recuperarte.

Dos días después, mi padre pidió hablar conmigo.

Acepté únicamente porque Rebecca permanecería presente.

Entró despacio.

Parecía haber envejecido diez años.

—Cariño…

—No me llames así.

Se detuvo.

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Lo siento.

Lo miré fijamente.

—¿Sabes qué fue lo último que pensé antes de desmayarme?

Negó con la cabeza.

—Que quizá no me querías.

Papá comenzó a llorar.

—Te quiero más que a nada.

—Entonces, ¿por qué no abriste la puerta?

No pudo responder.

Y por primera vez comprendió que ninguna disculpa podía borrar aquellas tres horas.

—Quiero arreglarlo —susurró.

—No sé si puedes.

Bajó la cabeza.

—Lo entiendo.

Cuando salió, Rebecca recibió una llamada.

Su expresión se volvió seria.

—Hay algo más

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