el cerrojo antes de decir la deuda. Si empiezas por el dinero, me levanto.
Papá asintió.
—Diré el cerrojo primero.
Karen se limpió la cara con la manga.
—Yo también bajo. Aunque me detengan al salir. Prefiero eso a que Marisol use mi silencio otra vez.
Daniels apagó la grabadora.
—Nadie va a convertir esta sala en una sentencia esta noche. El audio, el sobre y tu declaración se quedan con nosotros. Mañana los oirá la aseguradora. Marisol ha sido citada. Si no aparece, la citación no desaparece con ella. Ustedes tres van a dormir en sitios distintos. No es un castigo. Es la forma de que nadie reescriba esto antes del mediodía.
A Karen se la llevaron a una sala donde Rebecca había conseguido que una compañera de guardia la tuviera a la vista. No a una celda. A un sitio seco, con una manta y un teléfono que
