Chapter 2: LA VERDAD DETRÁS DEKA RAAQUEL FRASCO

escándalo, peor para ella. Yo entré a tu cuarto. Dejé el frasco donde él pudiera encontrarlo si yo lo guiaba. Y lo guié.

La grabadora siguió girando en su luz roja. Yo tenía las manos juntas para que no se notara el temblor.

—Te oí en el porche —dijo Karen—. Te oí decir que tenías frío. Papá estaba en la cocina, con las manos en la cabeza. Yo estaba en la escalera. Pensé que si abría, él me preguntaría por qué defendía a la que había mentido. Pensé que volverías en diez minutos. Después la lluvia se puso peor y yo seguí sin abrir. Cuando llegó el oficial, el frasco todavía estaba en mi bolsillo porque no había tenido el valor de tirarlo. Y tú estabas en una ambulancia.

No le di el consuelo de decirle que no había podido imaginarlo. Había podido. Había elegido no imaginarlo hasta el final.

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