Chapter 2: LA VERDAD DETRÁS DEKA RAAQUEL FRASCO

—¿El coche de esta tarde? —preguntó Daniels.

—No era el de Marisol. Fui a casa de una compañera de la cafetería y me bajé a las dos calles porque me dio miedo meterla. El vecino debió de ver otro coche. He venido andando desde la parada. Marisol me llamó tres veces. No contesté. El último mensaje de voz es de hace una hora.

Puso el teléfono en el centro de la mesa. Daniels conectó un altavoz pequeño. La voz de Marisol salió clara, sin gritos, con el mismo tono de ventanilla que yo había oído en el pasillo.

Decía que Karen tenía que desaparecer hasta después de la reunión. Que si la niña bajaba a hablar con la aseguradora, alguien debía recordar que estaba desorientada, que había pasado la noche fuera, que el padre ya había aceptado la supervisión. Decía que el sobre era para eso, para que Karen no

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