Chapter 2: LA VERDAD DETRÁS DEKA RAAQUEL FRASCO

el de verdad. Lo puso en la mesa de plástico, sin orgullo.

—No los gasté —dijo—. Al principio sí gasté otros. Los de antes. Cuando Marisol me pagaba por ir a la farmacia y callarme. Estos me los dio la víspera, para que no me echara atrás. Los he traído porque si los tiro va a decir que me los inventé.

Daniels llegó con el impermeable chorreando y un segundo agente que se quedó junto a la puerta. No convirtió la sala en un interrogatorio de película. Acercó una silla, encendió una grabadora pequeña y dijo la fecha, los nombres y que Karen hablaba por su voluntad. Ella miró el aparato y después a mí.

—Que se quede —le pidió a Daniels—. Si lo cuento solo delante de ustedes, mañana puedo arrepentirme. Si ella lo oye, ya no.

Me senté. El cuerpo me pedía la cama. La rabia me pidió

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