perseguido por una mujer irracional.
—¿Eso vas a decir? —pregunté.
—Es la verdad.
—Perfecto.
Saqué mi teléfono.
Richard miró la pantalla.
Luego miró hacia atrás, hacia el pasillo.
No dije nada sobre la cámara.
No hacía falta.
Él mismo ya había conectado las dos cosas.
—Amanda —dijo más bajo—. Esas cámaras son de seguridad. No puedes usar una conversación familiar como si fuera…
Se detuvo.
—¿Como si fuera qué?
No respondió.
Abrí la aplicación.
Ethan extendió una mano hacia mí.
Se la tomé sin dejar de mirar la pantalla.
Richard avanzó.
—Dame el teléfono.
—No.
—No estoy jugando.
—Yo tampoco.
Su mano quedó suspendida entre nosotros.
No llegó a tocarme.
Desde la sala, Vivian volvió a llamar su nombre.
—Richard, ven acá. No tienes que justificarte con ella.
Brooke no dijo nada.
Eso me llamó la atención.
Hasta entonces había intentado explicar, suavizar, justificar.
Ahora estaba callada.
Abrí
