Ethan.
—Pero puedes.
No respondí de inmediato.
Richard entendió.
Su expresión cambió porque finalmente recordó los papeles que había firmado sin leer y todas las veces que había tratado los detalles financieros como algo que yo resolvería por él.
—Pensé que todo estaba a nombre de los dos.
—Pensaste muchas cosas sin revisarlas.
No sonreí.
No había satisfacción en aquello.
Que Richard hubiera sido negligente con los papeles no compensaba lo que Ethan había vivido.
La casa no era un premio.
Era una frontera práctica.
Un lugar donde yo podía asegurar que Vivian no volviera a entrar a imponer castigos mientras Richard miraba hacia otro lado.
Con el tiempo, Richard empezó a ver a Ethan sin su madre presente.
No ocurrió como una reconciliación perfecta.
Hubo conversaciones incómodas.
Hubo días en que Ethan quería verlo y otros en que no quería separarse de mí.
Richard tuvo que aprender algo que
